Viernes, Mayo 24, 2013
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22 familias dan vida a Cube

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En la reserva Mache Chindul está uno de los reservorios naturales de agua más importantes de Esmeraldas y Manabí.  La Red Internacional de Humedales reconoció al lugar con el premio Globo Verde,  a la mejor experiencia de conservación.

En el kilómetro 80 de la  vía Santo Domingo - Esmeraldas hay un desvío hacia la Reserva Ecológica Mache Chindul. A 20 kilómetros hacia el oriente, recorriendo un camino lastrado, está ubicada la laguna de Cube.
Este reservorio de agua ganó  el premio Globo Verde: mejores prácticas de restauración de humedales en el 2010. Éste fue otorgado por la Red Mundial de Humedales. No es un honor gratuito, 22 familias han trabajado directamente en proyectos para  la conservación y recuperación del lago. Iniciaron con el plan Conservación y desarrollo sustentable en la Laguna de Cube. 
Entre el 2002 y el  2004, estas familias crearon la Fundación El Kaimán de la Laguna de Cube. Desde entonces la fundación  y Conservación Internacional —apoyados por la Fundación Jatun Sacha, al comienzo— se unieron para desarrollar el proyecto. Cuando terminó éste comenzaron otros. También realizan  actividades para estimular el turismo en el sector.  "La reforestación y el turismo son actividades complementarias para la conservación", dice Manuel Soliz, encargado del proyecto de conservación. 
En las instalaciones de la Fundación El Kaimán—ubicadas a pocos metros frente al reservorio— se brinda  alojamiento a turistas y a estudiantes.
El proyecto de recuperación del humedal consiste en que cada familia entregue la cantidad de hectáreas  que desee de sus fincas, para sembrar árboles nativos y de producción. A cambio de ello, Fundación El Kaimán y Conservación Internacional se comprometieron a dotarlos de las semillas y la  asesoría para la conservación de estas especies. La siembra de árboles nativos y de producción —cacao y banano— se dio como solución a la inquietud que tenían los finqueros sobre su futuro económico. "Ellos nos decían vamos a sembrar un árbol, pero los resultados de la conservación los vamos a ver en unos 15 o 18 años —cuenta Manuel Soliz—, mientras tanto qué pasa con nosotros" se preguntaban.  Las familias que habitan las inmediaciones del lago en su mayoría son originarias de Manabí. Llegaron a esta zona hace más de veinte años y se dedicaron a aprovechar los recursos de la fértil tierra de este sector de la reserva Ecológica Mache Chindul.
Los finqueros  han notado que con la asesoría para la siembra tienen mejores resultados en la calidad del cacao que venden. A la vez, se ha logrado concienciar sobre la importancia de preservar el ecosistema en que viven. "Cuando llegué aquí llovía unos ocho o nueve meses al año —cuenta Miguel Ángel Zambrano dueño de una de las fincas— . Han pasado doce o quince años y  se simplificó a  unos seis meses de lluvia nada más. Creo que ahí está la base de esta iniciativa: evitar más daños al ambiente y por eso trabajo en la reforestación".
Frente a las cabañas de la fundación comienza el pantano por el cual se ingresa a la laguna. Desde una plataforma de madera, es posible divisarla.  Su superficie —el espejo de agua— mide 21,6 hectáreas.Mientras que 138,1 hectáreas son de pantano. 
Árboles como el amarillo lagarto, cedro calade, la caoba manabita están sembrados por doquier mezclados con plantaciones de cacao y plátano. 
Según Jorge Alvarado, secretario de la Fundación El Kaimán  antes de la aplicación del proyecto, en los alrededores del humedal se veía pasto, pero no muchos árboles. Hoy los troncos de estas especies se reflejan en las  oscuras aguas. Mientras un coro de tucanes, colibríes, monos aulladores, loros, llenan el ambiente con sus sonidos. La expectativa porque un caimán de anteojos —reptil propio de la zona— aparezca entre la vegetación es constante. Pero salen a la superficie en la noche o a medio día cuando el sol es más fuerte, dice Jorge Alvarado.
Las siembras que ahora se observan son fruto del trabajo sostenido de los finqueros.
El área en que está la laguna constituye un reservorio natural de agua que permite controlar las inundaciones en tierras bajas. Por la gestión realizada entre los pobladores de este sector  junto a Conservación Internacional  y Jatun Sacha, se lograron donaciones de la empresa SC Johnson y el grupo de rock Pearl Jam.  “Nos han apoyado aproximadamente con unos 60 000 dólares entre los dos —dice Manuel Soliz—. Para la ejecución total estamos hablando de alrededor de 100 000 dólares”.
Si bien la conservación de este ecosistema surgió como una iniciativa privada, el Ministerio del Ambiente también se ha involucrado. En el plan de manejo de la Reserva está hacer reforestación. “Este es el único sitio en que se está haciendo reforestación —dice María Cristina Félix, oficial de proyectos de Conservación Internacional— . Para la laguna de Cube es importante tener el respaldo del Ministerio y para el Ministerio tener un sitio donde se esté implementando el plan de manejo”. En las instalaciones de la Fundación El Kaimán —entregadas en comodato por Fundación Natura—, hay un vivero comunitario. En él se producen las semillas que se entregan a las familias.
Una vez iniciado el proceso de reforestación, los pobladores se unieron por objetivos comunes. Las mujeres de la comunidad formaron una cooperativa de ahorro. Y se han creado ocho clubes ecológicos en las escuelas del sector.
Para la difusión de este lugar como atractivo turístico los finqueros crearon la compañía Laguna Mache Tour.  Conservación Internacional también  intervino en su planificación y ejecución. Con esta iniciativa se mejoraron las instalaciones de la fundación El Kaimán. Son tres cabañas de madera ubicadas entre los árboles.  En cada una hay habitaciones independientes con balcones. También hay un restaurante donde se ofrecen platos de la zona. Uno de ellos es el tapado de tilapia. Ésta se pesca solo para consumo de los pobladores y los turistas. Éstos suman 400 al año. Entre los servicios que se ofrecen está el de guianza. Los pobladores aprendieron sobre la fauna y flora de su sector así como de primeros auxilios.
Los finqueros reconocen que el premio es un estímulo.Según Ramón Loor, dueño de la finca La Y de la Laguna, desde que lo recibieron se dieron cuenta de la importancia que tiene la conservación. También valoraron la riqueza natural de la laguna. Los Ministerios del Ambiente y  de  Obras Públicas están planificiando mejoras para las vías de acceso.

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