Parece que comienza una etapa de conflicto entre el Ejecutivo y el Legislativo. Durante aproximadamente cinco años, la agenda del presidente Correa marcó las acciones del bloque oficialista en la Asamblea Nacional. Esa es la percepción que tiene la ciudadanía. Al Primer Mandatario le pareció ofensivo que el Presidente de la Asamblea le envíe mensajes sobre determinados aspectos de la realidad nacional. La actitud de Rafael Correa podría empujarle hacia un escenario negativo. Fernando Cordero podría dar paso a alguno de los pedidos de juicio político en contra de secretarios de Estado, solicitados por miembros de la oposición.
La mayoría de entrevistados, en Quito y Guayaquil, percibe cierto nivel de tensión entre ambos poderes. Según los guayaquileños, este ambiente puede producirse, entre otras razones, porque el presidente Correa impide el trabajo normal del Legislativo. Los quiteños dividen su opinión frente a esa posibilidad. La población considera que los políticos tienen desacuerdos que generan disputas y momentos de conflicto. Pero también desea que exista estabilidad para poder desarrollar normalmente sus actividades y su vida en democracia.
Vanguardia e Informe Confidencial presentan una investigación realizada en Quito y Guayaquil, la cual muestra que una mayoría de encuestados cree que en la actualidad hay problemas entre Ejecutivo y Legislativo.

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