La lucha contra el tráfico de drogas y los delitos vinculados es tarea de todo el país. El gobierno debiera integrar y no dividirnos.
Desde que se inventaron las excusas, hay respuesta para todo. Esa es la actitud del gobierno, en general, frente a los últimos acontecimientos que tienen que ver con la incidencia de las mafias del narcotráfico y del crimen organizado en la sociedad ecuatoriana. Dos hechos han marcado las semanas precedentes, y son los de la valija diplomática cargada con 40 kilos de cocaína líquida, con destino a Milán, Italia, y la caída en Manabí de una avioneta piloteada por dos ciudadanos mexicanos, con al menos 1,4 millones de dólares en efectivo. Ambos hechos sin precedentes. Para ambos, el gobierno ha elaborado respuestas defensivas y politizadas.
"Es grave, pero puede suceder", es una frase que revela toda una forma de pensar. La dijeron el Presidente de la República y el Canciller, para explicar la violación del espacio aéreo de la avioneta con el dinero.
Lo grave es precisamente que los radares no hayan detectado el vuelo. Aunque ya no está el FOL de Estados Unidos en Manta, ahí funciona la segunda base aérea más importante del país. El Presidente ha mencionado las ventajas que tiene ahora el Ecuador en esta lucha: radares chinos, súpertucanos, aviones no tripulados...
Nada de eso sirve mientras el gobierno siga en su estado de paranoia, culpando de nuevo a la oposición y a la prensa de inflar el problema a la vez que con las justificaciones oficiales se busca minimizar el problema.
Tampoco cambia la realidad que el aparato de propaganda del gobierno use el tema para, en su constante estilo, volcar en los demás la responsabilidad que le compete. La frase del canciller Ricardo Patiño, es el reflejo: "La Base de Manta no era un elemento de inmunidad para nuestro país". Así es, ya se sabe, ¿pero que tiene que ver una base que dejó de operar hace más de dos años con la realidad actual? De nuevo el pasado como justificación de los errores del presente, como si lo que ha hecho y ha dejado de hacer el gobierno en los últimos 5 años no fuera exclusiva responsabilidad de la administración de Rafael Correa, gobierno que ha ejercido un poder omnímodo y ha impuesto a la sociedad ecuatoriana su forma de hacer las cosas, sin impedimento.
Nadie duda de que los esfuerzos del gobierno, la Policía y las FF.AA. sean sinceros en este tema. Pero es a todas luces irresponsable el querer minimizar el problema del narcotráfico. Quien haya dicho que el problema empezó con este gobierno está equivocado, como dice el Presidente, pero no es un consuelo tampoco argumentar que el país está bien porque en EE.UU. o Europa están peor o porque en gobiernos anteriores al de Correa el problema del narcotráfico era igual de intenso. Todo este debate es inútil. Mientras el gobierno se justifica y culpa a todos menos a sus funcionarios, toneladas de droga se producen, almacenan y exportan en el Ecuador, y se exportan. Peor aún, miles de kilos de narcóticos invaden los barrios del Ecuador y generan violencia; centenares de millones de dólares de dinero sucio se lavan en el país; los capos de la droga y de otros delitos establecen bases de operaciones en nuestro territorio... Las salidas al problema son integrales y pasan porque las entidades responsables funcionen. El Presidente y el Canciller debieran, antes de poner el pecho, exigir que el Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes, Consep, y la Unidad de Análisis Financiero rindan cuentas al respecto.
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